jueves, febrero 10, 2011

PASEO POR EL ABANDONO APARENTE

Desde esta horizontalidad que me regala lo inalámbrico, vuelvo a dar paseos por estos cuarticos, revisando hendijas que parecían abandonadas. Vuelvo a poner una huella leve en el polvillo que ya cubría estos pisos. Quisiera, lo confieso, ser consecuente con quienes gustan de darse, de vez en cuando, una pasada por lares donde habito, pero parece que la realidad palpable tiene un peso que se cierne sobre uno de modos que nos cuesta -dice uno- controlar. Es decir, para cesar la pajiglosia parafernálica, uno como que se olvida de las cosas que alguna vez se planteó con mediana seriedad, pero desde el pleno corazón y se va dedicando como que a llenar requisitos para la vida: trabajos, estudios, informitos, tesitas, pajitas y pajones, maravillas a veces, obligaciones siempre.
Y sí, aquellas son también parte de una elección que hicimos, son piezas de un edificio que decidimos armar un muy buen día y, como tales, tampoco son dignas del irrespeto del abandono. Excelente. Pero viene el plañir que ahora escribo porque parece que aquello fuese la vida, aquello fuese lo importante, aquello, siempre aquello.
Y abandonamos estos detallitos, estas sabrosuras que muy bien pueden regalarse -e incluso más- que una monografia sobre epistemica marxista retromoderna posneoliberal o, incluso, por que no, junto con ellas...
En fin, cierro volviendo a prometer prontas reaparecidas, texto en ristre, para seguir el contrapunto sabros que nos va armando las almas y desarmando los tiempos.

Abrazos

jueves, noviembre 18, 2010

FONDO AZUL

Entrando. Picaporte oxidado, bacinilla de peltre, arcón o cofre con flejes de metal oxidado también, cuadros con recortes de periódico tapizan amarillentos las paredes del sitio. Botellas del azul apellidado cobalto, también las hay de botica, limpias ya de su alumbre contenido.

Más allá, tropiezan los andares con la pata de madera vetusta, gris de telaraña sobre marrón de tiempo. Libros que se detuvieron en la madrugada de su nacer, con hojas otoñales olorosas a anemia, ácidos de tanto ver minutos.

Se le muere la luz cerca de la bombilla y por eso la puerta ya no es tal sino la reja que filtra el polvillo convergente de la calle, que es otro mundo, lleno de ruidos maléficos, de hornacinas ambulantes y meledicencias de aceite negro sin cambiar.

Alli, oculta, entre gigantes de bloque y concreto, cerca de una roja cruz, hay una tienda de antigüedades, donde apareció un San Antonio con fondo azul de obra de arte. Artesanía dirían algunos, algunas. Mientras siga allí, llamando al regocijo, defendiendo la tiendita del acoso del olvido, seguirá siendo arte, nada más que arte y nada ingénuo. El santo en madera policromada, como dirá su ficha de museo, es para meter miedo. Nada más.

Así ha sido siempre, al parecer.

sábado, abril 25, 2009

MEDITACIONES INTRASCENDENTES




Dile que uno no se olvida de los caminos ni de la gente

pero que los caminos se hacen largos a veces

que la noche se convierte en una suerte de enemiga

o de cómplice al cobijo de la casa
de colores
y geometrías sobre algunas pulgadas de locuras,

puntilla de cada dedo.


Dile que no me fui ni mucho menos

pero que tampoco he llegado del todo

que cuando creo llegar me están buscando
para que salga
y el día se encoje
bajo la mirada del iris que le teme


Dile también que extraño a los que ya extraños se están poniendo

que sin embargo la memoria salta de risa cuando aparecen

en esta puerta, la de más afuera
y que cerrar esa puerta
a veces ha pesado como mundo entero que se detiene


Dile, por cierto, que de papeles ya no se arman los dibujos
ni las álgebras
de colores
ni sonidos ni armonías de suelo verde

y que no hay ni un sabor para compartir

puesto que el compartir de memoria es desabrido.


Dile que también yo vuelo y que me gusta
que de vez en cuando me sigan
que a veces,
tal vez más de las que debería,
me quedo crucificado en las horas

pero que sueño y sigo armando mundos,
inventando lágrimas y sonrisas de vez en cuando

y que cada una de las corcheas que suena a carcajada

que cada garabato que pretende crecer hasta ser una oración,

que cada poro, cada ojo, cada labio
está desarmado
sin escape
está desparramado
por los ayeres

pero que sin cada antier ni año pasado

no sería ni será ni siendo.


Dile eso no más
que lo demás tendrá que hacer erupción

o no habrá sido nada.


JCS

martes, marzo 17, 2009

COSAS DE PASADA



Contemplando las ruedas del tiempo que transcurre, en esa meditación silenciosa que nos arropa a veces, que extrañamos tanto y que llega como bálsamo, sabrosa, eficiente ella, a pinceladas armarnos tal vez una sonrisa, tal vez una ceja que se levanta como aprobando la sorpresa.


En esos silencios suspendidos tras los párpados, por allí, con escondrijos juguetona, en algún lado, tras una esquina, parace que nos espera, de nuevo, con su destello inefable, la maravilla.


Porque hay una maravilla, mil maravillas, infinitud de maravillas, allí, a la espera, amurrungadas a veces, saltarinas casi siempre, casi invisibles las más; pero seguro que andan por todas partes, las maravillas.


En una palabra de cuya armazón nos enteramos, en un color puesto al lado de otro que trajo de golpe un ocaso que, antes de ellos, yacía olvidado.

O en el álgebra de sabores que un fogón traduce para nosotros los mortales.

O en el tiovivo algarabozo que resuena allí, al lado, tras la pared, en un jardín de infantes bullanguero, vivo.

La maravilla, quién sabe, quedó allí bajo el zapato, sobre la última hoja de el árbol o del libro, en la hoja misma que no quisiste leer ayer, en la mano que no fui capaz de estrechar porque el reloj empujaba mi necedad, ayer.

Porque es esquiva ella; eso que nos asombra sin condolencia también se escapa entre los dedos de los dedos, como arenilla de la arena gruesa.

Nos habita, sin embargo, nos tienta y nos seduce, como si de tanto morar en nosotros, le fuésemos extraños de tanto conocernos.

Nos pinta de cobalto los misterios y de sangre algún mordisco, nos trina, imperceptible, casi siempre mansa, en cada oído, en cada poro o párpado, en cada glándula y hormona, en la geometrica disposición de las sombras que callan sobre la acera o en el caos que evoluciona con la nube y la hace perro, canguro o caritafeliz.


Nos desborda, esa sorpresa, cuando las pieles se dejan acariciar por los dedos que aman, por los labios que buscan. Cuando esa misma piel recuerda labios, besos, dedos y se baña de brisa o salpicante cascada.

Cuando la risa se vuelve agotadora carcajada, cuando el canturreo deviene lírico en cante y canto.


La maravilla espera, vela, yace dormida, cerquita.

No la pierdas de vista, allí cerquita anda.
Cuidado con dejarla pasar.


No regresa ni perdona olvidos.

lunes, febrero 16, 2009

ENMIENDA APROBADA: TRABAJOS PENDIENTES


Domingo 15 de febrero. Día para la historia. Comentario ya convertido casi en lugar común, mas no por ello menos cierto. Lugar común que más bien lo convierte en patrimonio colectivo, nuestro, desde nosotros mismos. El domingo 15 de febrero, casi a las diez de la noche, los numeritos contaron lo que ya el ambiente venía trayendo: el triunfo de la opción SÍ (así, con tilde de afirmatividad, muy olvidada en las propagandas). Gana el SÍ y entra oxígeno a las filas, a las múltiples e incontables filas y columnas de la gesta social, del parto nacional en que nos encontramos desde hace unos años. El SÍ dibuja sonrisas porque borra, por momentos, recuerdos de derrotas, unas pequeñas, otras más profundas. el SÍ hace olvidar por una semana o dos los descalabros y errores que condujeron a perder el referendum para la reforma de la Carta Magna e igualmente el haber perdido el 23 de noviembre algunas gobernaciones estratégicas ya ganadas. Ese mal sabor de boca o de alma quedará como recuerdo amargo... por un ratico. No hay que perder de vista que la oposición sumó votos a su concurrencia (digamos que poco menos de un millón de votos) y eso es algo importante a tener en cuenta. Ellos lo saben y, también, teniendo fresca su derrota, la derrota del NO, vendrán mansitos a querer conciliar, a querer equiparar 54% con 45%, a hacer parecer esos 9 o 10 puntos porcentuales como algo nimio (recuerdo que el NO de la reforma constitucional ganó por menos de 2 puntos porcentuales). Esas estrategias, viejas, manidas, lo son, sin embargo, porque son efectivas si se les deja correr mucho. La pregunta buena es ¿cómo hacer para que esta victoria del SÍ sea realmente un punto de arranque efectivo para tantas cosas pendientes en el proceso de cambio que nos ocupa? Las buenas intenciones de las tres R (revisión, rectificación y reimpulso) no deben quedarse en discursos, en asentimientos casi que de resignación. Digamos que esas tres R es lo mínimo que podemos hacer. Son sólo tres, la mínima cantidad de patas necesarias para equilibrar una mesa, el número mínimo de lados para construir una figura que encierre un área. Tres, que son profundas tres. Cada uno de los que realmente amamos esta construcción colectiva sentimos lo que tenemos que hacer. Cada uno de nosotros, lo sé, sabe por dónde apuntalar su propio proceso para que se convierta en parte importante, fundamental, de ese accionar colectivo del que somos parte indisoluble. No voy a mencionar, por obvio ya, que lo que hagamos debemos hacerlo como si en eso nos fuera la vida. Los cristianos lo cantan muy hermoso cuando dicen "y todo lo que hagais hacedlo de ánimo como para el Señor"... mutatis mutandis, cada religión o cada creencia lo dirá a su manera: es sentido común hecho práctica. No hay otra forma de construir que no sea desde el amor; si no, no vale la pena o dentro de muy poco tiempo todo caerá en el olvido. Esa desidia es un punto a vencer y hacerlo pasa por conocernos como partes inseparables de un colectivo, hacernos partícipes de este mundo desde el entendido de la ecología como esa ética del vivir en y para este mundo que nos define. Conózcase, reconozca a su vecino, a su pareja, a su compañero o compañera de trabajo, pero no cierre su coto cercano por egoismo o por una supuesta "precación". Entréguese de manera constructiva, desde el amor y la sonrisa. Sepa de ellos, sonríales, haga que le importe lo que a ellos les sucede. No hay manera de construir socialismo alguno sino desde la práctica de la acción socializante, de convertirme en el otro o la otra, de ser necesario.

Haga de cada sitio donde su vida se manifieste un ámbito mejor de lo que era cuando llegó. Sépase parte definitoria del mundo en el que habita. Sépase un crítico constante de las cosas que en ese mundo suceden. No tome como naturales tantas cosas sólo porque estaban allí cuando usted llegó a este mundo: en esas costumbres, en esos tabú, pueden esconderse escollos inmensos que muchas veces somos incapaces de derrumbar, por tradición, por temos e, incluso, por un falso amor. Seamos críticos, seamos subversivos, construyamos desde la crítica. No tenemos más salida si no queremos volver y volver sobre lo andado y tropezar con sus detritos o con su estiercol. El trabajo es intenso e inmenso. El proceso no se detendrá, pero tenemos que trabajar más para hacerlo más fluido, más efectivo para que cada día vayamos logrando maximizar la felicidad posible, que es la justificación de un buen gobierno.

JUAN CARLOS SOTILLO M.

miércoles, febrero 11, 2009

DE BEBO Y CHUCHO RENACE LECUONA

"De tal palo tal astilla"
o
"le salió malo er muchacho"

par de genios dándole vida a Lecuona en una de esas composiciones que en mi vida siempre han sonao

¡ DISFRÚTENLO !

viernes, enero 30, 2009

SUMMA BOTÁNICA JUANCHORUM

AGUACATICO PATIERO

¡MOSCA CON LA CEIBA!

NERVADURAS GRISES

HEMISFERIOS REFLEJOS

TALLANDO