martes, octubre 28, 2008
SOLILOQUIO 1
Ahora, ahorita mismo, dando un paseo por las orillas filosas en las que he acomodado los pensares desde hace cuatro o cinco años
aquí, viendo que cada gota es significativa
y que cualquier cambio de ruta que dimos sin pensar
(¿o pensado de otra manera arcana?)
trajo aquí el caudal de nuestras risas y llantos y soledades y jolgorios gregarios
sabiendo que cada cosa tiene su momento y que en cada momento hay una cosa
que tenemos casi que la obligación de ver y hacer ver
de regodearnos en ella y compartirla
de sentirnos nada más que medios conscientes para que esta urdimbre tenga sentido
(aunque en el fondo sepamos que no lo tenga en si mismo sino para cada uno de nosotros y la mágica suma que somos nosotros, todos)
revisando, pues, en los cajones llenos de abalorios, como limpiando la casa de cada cosa, aparecen los destellos,
apurados por los miedos a veces,
de lo que vamos siendo y que teníamos postergado
de eso que sabíamos hace tiempo
y que a tantos y tantas aparece como un logro digno de celebrarse
lo cierto es que las cosas grandes suelen pasar desapercibidas
tal vez sea esa la manera de eseñarnos a doblar la cerviz en busca de la humildad
nada que celebrar
solo la eterna gracia del día a día
de cada segundo en pos del otro
de cada día que prepara el alba del que le seguirá
armándonos de ideas,
pues no tenemos otra salida
al menos no los que andamos en estas lides como armados de sueños
no tenemos más que ver
que esa inmensidad que parece taparnos la vista
somos nosotros mismos
en espera de que limpiemos el espejo
y nos encontremos
frente a frente
con cada yo que soy el otro
con cada yo que es la otra
con cada yo que es un nosotros...
(creo que esto ha de seguir)
(nos vemos más alantico)
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